EN LO OSCURITO

EN LO OSCURITO

Por: Diana Arango

Terrorismo digital y desprecio oficial

*** La guerra del Estado contra los trabajadores del IMSS

​Médicos bajo fuego

La maquinaria presidencial que lincha a quien exige salud digna, de ​la salud pública, la empatía obligada, a la violencia institucional, y es que la salud pública en México enfrenta un abismo histórico marcado por el desabasto, las largas esperas y la precarización de sus servicios e insumos.

Mientras la retórica oficial promete sistemas de excelencia mejor que en Dinámica, la realidad de millones de personas se decide en las salas de espera de hospitales desbordados y sin los recursos elementales para una atención digna.

​El mensaje que recorre las calles —“Cuando exista una ley que obligue a los políticos a ser atendidos en los hospitales públicos, a partir de ese momento mejorará la salud en nuestro país”— condensa un reclamo social legítimo, la falta de empatía nacida del privilegio.

Mientras quienes legislan y administran los recursos públicos cuentan con seguros de gastos médicos mayores o acceso a la medicina privada, la ciudadanía y el personal médico enfrentan a diario el abandono institucional.

​A esta crisis gravísima estructural, se le suma una forma más severa y peligrosa para el sector salud y la sociedad, la agresión, la violencia institucional y presidencial desde la máxima tribuna del país y la mañanera millonaria, que debería proteger, resguardar y proveer lo que ya está construido por generaciones, dejar de echar culpas al pasado y ponerse a trabajar de verdad para el pueblo.

Así en esa retórica sorda, en lugar de escuchar los reclamos de quienes sostienen el sistema de salud en sus hombros, el aparato gubernamental ha recurrido al despliegue de granjas de bots en redes sociales y a la instrumentalización de personas afiliadas a programas e insumos sociales para orquestar linchamientos digitales y sembrar odio en contra de los trabajadores del IMSS.

Esta estrategia busca polarizar a la sociedad y desvirtuar la digna lucha de las y los trabajadores del IMSS y del sector salud, encasillando la exigencia de insumos y condiciones laborales mínimas como un ataque político o un acto de sabotaje, que solo llevará al país al colapso en salud y economía para los bolsillos de los mexicanos.

​Exigir que la clase política experimente de primera mano el sistema que gestiona no es una simple consigna, sino un llamado a la responsabilidad ética.

La verdadera transformación de la salud pública no vendrá del hostigamiento ni del descrédito hacia la comunidad médica, sino del momento en que el bienestar de la población sea la máxima prioridad y no meras simulaciones.

Garantizar el derecho a la salud exige voluntad real, respeto a la dignidad del personal de salud y sobre todo, ponerle fin a la mentira, odio y al autoritarismo digital de esta cuarta deformación.