ÁNGULO CERO

ÁNGULO CERO

Por: Sabina Marco Pimentel

La moral de oropel de Miguel Ángel Ramírez Ponce

*** No nos indigna la vida privada; nos enfurece el cinismo de quienes usan la función pública como su feudo personal.

*** De la política sanguinaria al
fango de los insaciables

La moral de oropel de Miguel Ángel Ramírez Ponce
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​¡Qué comedia tan vil y grotesca la que nos recetan a diario los parásitos del poder! Mientras los ciudadanos del Estado de México se ahogan en la inseguridad, el abandono de los servicios públicos y la miseria sistemática que estos reyezuelos locales cultivan, el alcalde de Lerma, Miguel Ángel Ramírez Ponce, demuestra en qué invierte realmente su tiempo y la dignidad de su cargo, en la frívola opulencia de la decadencia.

​Las imágenes difundidas el pasado 10 de octubre de 2026 por el portal Sin Filtro Mexiquense, no son un simple chisme de pasillo ni un asunto del fuero personal, no señores y señoras, son la radiografía perfecta del cinismo institucional. Ahí está el edil, atrincherado en el confort de un restaurante exclusivo en Santa Fe —lejos del polvo, la delincuencia y las carencias del municipio que dice gobernar—, entregado al frenesí cuál adolescente fresco y al descaro con una mujer identificada como Miriam.

La hipocresía como sello de gobierno
​¿Hasta cuándo el pueblo de Lerma va a tolerar que sus recursos y el prestigio institucional sirvan de telón de fondo para las francachelas de sus gobernantes? Ramírez Ponce encarna la peor versión de la clase política mexiquense: la de aquellos que predican moralidad frente a los micrófonos y el electorado, pero que a espaldas del pueblo se exhiben sin pudor en los santuarios del privilegio capitalino.

​No se trata de puritanismo, que se entienda bien, se trata de la desfachatez política de quien se siente intocable, el mensaje para la ciudadanía es brutal y transparente, mientras tú padeces, nosotros gozamos, así de simple y cínico.

​Un poder podrido desde la raíz, el divorcio de la realidad, mientras Lerma exige atención a sus problemas estructurales, la agenda del alcalde se escribe en la barra de los restaurantes de lujo de Santa Fe.

​La decadencia del servidor público, la filtración no solo desnuda un romance; desnuda la absoluta falta de seriedad, respeto y sobriedad que exige la alta responsabilidad municipal, familiar y social.

​El poder no solo corrompe, en manos de figuras como Miguel Ángel Ramírez Ponce, degrada y repugna, Lerma no merece un monarca de pacotilla dedicado al exceso y la liviandad; merece memoria, dignidad y un castigo ejemplar en las urnas y en la opinión pública para quienes confunden el presupuesto con su patrimonio personal. ¡Basta ya de solapar a los intocables!

Qué tiempos aquellos en qué gobernó un gran hombre, nacido ahí en esas tierras, Mario Reyes García, un presidente municipal íntegro, que trabajo para las comunidades y se fué con la frente en alto, que vergüenza que Ponce haya nacido en esa tierra Lermense.