El Príncipe Bantú de Camerún Dr. Jean Louis Bingna y su primer encuentro con la medicina ancestral de ayahuasca

Por Paty Mendoza

Caminos que se encuentran, energías que coinciden para unir los tiempos y espacios en un objetivo, el autoconocimiento interior y buscar herramientas de sanación ancestral para ser cada día mejores seres humanos.

Tuve el profundo honor de compartir una ceremonia sagra da de ayahuasca con el Príncipe Bantú de Camerún el Dr. Jean Louis Bingna, una experiencia marcada por el respeto, la confianza y el encuentro entre culturas ancestrales.
Para mí fue significativo y de profundo aprendizaje que el Príncipe Dr. Jean Louis Bingna depositara su confianza en mi guía para acercarse por primera vez a la medicina ancestral amazónica, desde mis manos le fue entregado el brebaje sagrado, para que el Príncipe recorriera las profundidades de su alma.

Más allá de la ceremonia en sí, hubo un momento previo que reveló la profundidad espiritual y humana de sus raíces familiares y culturales.
Poco antes de iniciar el proceso, el príncipe tomó su teléfono y realizó una llamada a una de sus tías en Camerún. No era una llamada cualquiera. Con serenidad y respeto, le explicó que estaba a punto de participar en una ceremonia de ayahuasca y que dormiría por primera vez en el suelo como parte del proceso ceremonial y de conexión espiritual. Para él era fundamental informar lo que haría y, sobre todo, recibir la autorización y bendición de su familia antes de dar ese paso.
Ese instante mostró una enseñanza profundamente valiosa: el respeto absoluto hacia la guía de los mayores. A pesar de su preparación académica, de su posición y de su conocimiento del mundo, el Príncipe Dr. Jean Louis Bingna conservaba intacta la humildad de consultar a su linaje antes de entrar en una experiencia espiritual desconocida para él.
Aquella llamada representó mucho más que un permiso familiar. Representó la continuidad de las tradiciones ancestrales africanas donde los mayores son guardianes de la sabiduría, protectores espirituales y consejeros del camino de vida. Él comprendía que ninguna experiencia sagrada debe tomarse a la ligera y que todo acto importante requiere conciencia, respeto y bendición.
Durante la ceremonia, también se hizo evidente cómo diferentes culturas ancestrales pueden encontrarse desde el corazón. Por un lado, la tradición espiritual africana que honra profundamente a los ancestros y a la familia; por otro, la medicina ancestral amazónica que invita al autoconocimiento, la introspección y la conexión espiritual con la naturaleza.
La experiencia dejó una reflexión poderosa: en tiempos donde muchas personas han perdido conexión con sus raíces y con la voz de sus mayores, todavía existen seres humanos que comprenden que la verdadera sabiduría comienza con la humildad y el respeto.
Compartir esa ceremonia con el Príncipe Dr. Jean Louis Bingna fue también recordar que las tradiciones ancestrales del mundo, aunque nacidas en distintos continentes, coinciden en algo esencial: honrar la vida, escuchar a los mayores y caminar espiritualmente con responsabilidad y conciencia.