· La transparencia, la trazabilidad y los indicadores ESG se han convertido en factores decisivos para acceder a financiamiento e integrarse a cadenas globales
· Siete de cada diez inversionistas consideran que la sostenibilidad es un factor clave para la generación de valor
· El crecimiento del nearshoring ha elevado las exigencias para miles de empresas que buscan integrarse y mantenerse en las cadenas de suministro.
La sostenibilidad dejó de ser un elemento asociado únicamente con la reputación corporativa. La capacidad de demostrar resultados mediante información verificable se ha convertido en un requisito para competir, conservar clientes, acceder a financiamiento y fortalecer la permanencia en el mercado.
La transformación avanza a gran velocidad. El informe The KPMG Survey of Sustainability Reporting revela que el 81 % de las 100 empresas más grandes de América Latina ya publica información relacionada con sus estrategias de sostenibilidad. Al mismo tiempo, el PwC Global Investor Survey 2024 indica que siete de cada diez inversionistas consideran indispensable integrar estos criterios en la estrategia de negocio.
En México, el cambio adquiere una relevancia particular. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la industria manufacturera aporta alrededor del 21 % del Producto Interno Bruto (PIB). A la par, el auge del nearshoring impulsa la demanda de proveedores que puedan acreditar el cumplimiento de estándares relacionados con la sostenibilidad, la transparencia y la gobernanza corporativa.
Ante este escenario, KOPRIMO, empresa mexicana con más de 45 años de experiencia en la comercialización de materias primas para la industria, ha identificado un cambio significativo en la manera en que clientes, inversionistas y socios estratégicos evalúan a las organizaciones. La empresa ha observado un interés creciente por indicadores relacionados con la trazabilidad, la gestión de riesgos, el cumplimiento normativo y el impacto social y ambiental de las operaciones.
“La conversación solía centrarse en el precio, la calidad y la capacidad de entrega. Hoy, esos factores continúan siendo fundamentales, pero ya no son suficientes. Las empresas necesitan demostrar cómo gestionan sus riesgos, cómo fortalecen a sus equipos y qué acciones implementan para responder a los desafíos del mercado. La confianza se construye con resultados y con evidencia”, afirmó Alejandro Prieto Huesca, director general de KOPRIMO.
La presión ya no proviene únicamente de las autoridades regulatorias. Grandes corporativos e instituciones financieras incorporan criterios ESG en la selección de proveedores y en sus estrategias de inversión, con el objetivo de reducir riesgos y fortalecer la resiliencia de sus operaciones.
Como parte de su estrategia de crecimiento, la compañía incorporó indicadores para fortalecer sus procesos internos y respaldar la toma de decisiones. Gracias a ello, la empresa incrementó en un 27 % su plantilla laboral con respecto a 2021 y redujo en un 56 % las quejas de sus clientes durante 2025, hasta alcanzar un índice de apenas 1.5 inconformidades por cada mil facturas emitidas.
Estos resultados reflejan una transformación más amplia en el entorno empresarial. Las organizaciones buscan construir relaciones comerciales más sólidas, fortalecer la confianza de los inversionistas y responder a las nuevas exigencias del mercado mediante estrategias basadas en información verificable.
“Las empresas que mejor se adapten no serán necesariamente las más grandes, sino aquellas que tengan la capacidad de convertir la información en decisiones y demostrar el valor que aportan a sus clientes, colaboradores y aliados estratégicos”, concluyó Prieto Huesca.
Durante años, la sostenibilidad se consideró un elemento diferenciador; hoy se ha convertido en un requisito para competir. En este nuevo escenario, la capacidad de demostrar el impacto de las decisiones empresariales podría marcar la diferencia entre liderar el mercado o quedarse fuera de él.

