Después de la polémica generada dentro del grupo de Voluntariado del DIF de Almoloya de Juárez, apareció la ya clásica y famosísima respuesta que nunca falla en la política moderna:
“Me hackearon el WhatsApp”.
El mensaje fue publicado por Gerardo “Jerry” Zepeda, asistente cercano a la presidenta del DIF municipal, justo después de que comenzaran las críticas por lo ocurrido dentro del grupo institucional.

Y aunque nadie sabe exactamente qué pasó, lo que sí queda claro es que en el gobierno municipal de los hermanitos Solís Gómez siempre hay algo nuevo que explicar, aclarar… o justificar.
Primero el escándalo. Luego el comunicado. Después el hackeo. Y probablemente mañana dirán que también hackearon el grupo, el internet y hasta el módem del DIF.
Pero la pregunta que ya muchos hacen en tono de burla es otra:
¿También “hackearon” la Presidencia Municipal y la Comisaría?
Porque recientemente trascendió que el Palacio Municipal y las instalaciones relacionadas con la seguridad, incluyendo el área donde opera el C4, habrían sido vulneradas, encendiendo todavía más las dudas sobre el nivel de control y seguridad dentro de la administración municipal.
Y no es la primera vez que episodios delicados sacuden la percepción de seguridad en Almoloya de Juárez. Cuando este tipo de situaciones ocurren dentro de instalaciones gubernamentales, la preocupación ciudadana escala de nivel.
Mientras tanto, ciudadanos siguen preguntándose si los grupos institucionales del DIF son para apoyar a la gente… o para protagonizar capítulos de “La Rosa de Guadalupe: edición gobierno municipal”.
Porque cuando en una administración cada semana aparece una nueva polémica, el problema ya no parece ser el hackeo… sino el circo permanente.
¿Quién será el próximo “hackeado” en Almoloya de Juárez?

