Por Raúl González Nova
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¿El presidente mago? La obra que aparece terminada en la mampara, pero no en la realidad
Por Raúl González Nova
En #AlmoloyadeJuárez parece que algunas obras tienen una cualidad extraordinaria: se terminan en los documentos antes que en la realidad.
Tal es el caso de la obra de drenaje que, de acuerdo con la mampara informativa colocada por el gobierno municipal, fue concluida el 24 de diciembre de 2025 con una inversión de 10 millones 073 mil 425 pesos. Sin embargo, basta recorrer la zona para encontrar una realidad que genera más preguntas que respuestas.
El proyecto contemplaba alrededor de 1,200 metros de tubería nueva desde los límites de #ColinasdelSol hasta la avenida Insurgentes, en la #CabeceraTerceraSección. No obstante, vecinos de la zona aseguran que los trabajos observables distan mucho de lo que fue anunciado y que aún existen tramos donde el drenaje presenta problemas evidentes.
La percepción ciudadana es que la obra avanzó por segmentos, dejando partes sin intervenir y generando dudas sobre el alcance real de los trabajos ejecutados. A ello se suman reportes de alcantarillas donde brotan aguas residuales y registros que, lejos de reflejar una obra recién terminada, parecen evidenciar problemas que aún requieren atención.
Lo más preocupante es que mientras la propaganda oficial habla de una obra concluida, los habitantes siguen enfrentando las consecuencias de trabajos que consideran deficientes. Calles afectadas, accesos deteriorados por maquinaria pesada y daños que, según los vecinos, no han sido reparados de manera satisfactoria.
La pregunta es inevitable: si una obra está terminada, ¿por qué continúan las quejas? Si la inversión fue cercana a los 11 millones de pesos, ¿por qué persisten las dudas sobre su alcance y calidad?
También resulta llamativo que muchos ciudadanos aseguren desconocer con precisión quién fue la empresa encargada de ejecutar los trabajos. La transparencia no debería ser un favor de la autoridad, sino una obligación cuando se trata de recursos públicos.
Y aquí surge otro cuestionamiento que merece una explicación clara: si efectivamente existe algún documento de conclusión o recepción de la obra firmado por autoridades auxiliares o representantes comunitarios, ¿sobre qué condiciones se emitió dicha validación? La ciudadanía tiene derecho a conocer los criterios utilizados para considerar concluido un proyecto que sigue generando inconformidades.
Mientras tanto, el alcalde #AdolfoSolísGómez parece enfrentar un problema que no se resuelve con discursos ni publicaciones en redes sociales. Las obras públicas no se califican por las mamparas colocadas ni por los boletines oficiales; se califican por su funcionamiento, por la satisfacción de los ciudadanos y por la transparencia en el uso de los recursos.
Porque una cosa es inaugurar una obra en el papel y otra muy distinta convencer a los vecinos de que realmente está terminada.
Y en este caso, al menos para muchos habitantes de la zona, la magia todavía no alcanza para ocultar lo que se observa todos los días en la calle
