Primera piedra… y primera duda: ¿también con dinero público?

Primera piedra… y primera duda: ¿también con dinero público?

En el Fraccionamiento Colinas del Sol en #AlmoloyaDeJuarez , se anunció con bombo y platillo la colocación de la primera piedra de una futura iglesia, programada para el próximo 8 de marzo. La invitación fue difundida por el primer delegado municipal, #JoséLuisMirandaArriaga quien convoca a los vecinos a participar en la ceremonia y, de paso, a llevar comida para un almuerzo comunitario.

Sí, así como suena: evento organizado… pero con comida cooperada por los vecinos.

El comunicado solicita que cada familia aporte platillos típicos, postres o cualquier alimento para compartir, lo que ya de entrada levanta una ceja entre algunos habitantes del fraccionamiento, quienes se preguntan si no se trata de otro evento improvisado donde la comunidad termina poniendo todo.

Pero más allá del detalle del almuerzo, el tema de fondo es mucho más delicado.

Porque cuando un delegado municipal convoca públicamente a la colocación de la primera piedra de una iglesia, surge una pregunta inevitable:

¿Está participando el gobierno en una obra religiosa?

Conviene recordar que, de acuerdo con la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, particularmente en su Artículo 130, el Estado mexicano es laico, lo que significa que las autoridades no deben promover ni financiar actividades religiosas. Asimismo, la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público establece que los templos deben ser construidos y sostenidos por las propias asociaciones religiosas y sus fieles, no con recursos públicos.

La duda entonces es completamente válida:

 • ¿Se trata de una iniciativa organizada únicamente por los vecinos y la comunidad religiosa?

 • ¿O existe algún tipo de respaldo, promoción o incluso participación del Ayuntamiento en la obra?

Porque si hay recursos públicos, materiales municipales o intervención institucional, la situación podría entrar en terreno legalmente cuestionable.

Mientras tanto, la invitación sigue circulando:

primera piedra, evento comunitario… y comida puesta por los vecinos.

La pregunta que queda en el aire es simple pero incómoda:

¿Es una obra religiosa de la comunidad… o estamos viendo otra mezcla peligrosa entre política, gobierno y religión?

Porque en #ColinasdelSol parece que la fe convoca, la autoridad promueve… y los ciudadanos terminan pagando el convivio.