Mientras algunos actores políticos gobiernan desde el escritorio y las redes sociales, otros entienden que el territorio no se atiende a distancia. Vicente Estrada lo sabe y por eso su reciente recorrido por la zona norte de Almoloya de Juárez no fue un simple acto social, sino un movimiento político calculado y con mensaje.

La llamada Cabalgata de la Unidad funcionó como pretexto y escenario. El fondo fue otro: fortalecer liderazgos locales, medir respaldos reales y dejar claro que hay proyecto, estructura y, sobre todo, presencia. En política municipal, caminar la zona norte no es menor; es ahí donde se gana o se pierde legitimidad.
A diferencia de los discursos oficiales que insisten en que “todo va bien”, en el recorrido de Estrada hubo algo que no se puede simular: recepción genuina. Gente que saluda, que se acerca, que escucha y que participa. Eso, en tiempos de desgaste institucional, se traduce en capital político.
El mensaje es claro para propios y extraños: mientras unos administran el poder, otros lo construyen. Vicente Estrada está haciendo lo que muchos dejaron de hacer hace tiempo: regresar al territorio, hablar de frente y reactivar liderazgos que habían sido ignorados o utilizados solo en tiempos electorales.
La zona norte ya empezó a moverse. Y cuando el territorio se activa, la política municipal inevitablemente entra en una nueva fase. Quien no lo entienda hoy, lo va a lamentar mañana.

