Delfina Gómez inflada de popularidad castiga al pueblo

Delfina Gómez inflada de popularidad castiga al pueblo

Desde el gobierno del Estado de México se trata de imponer una narrativa del poder que ostenta Delfina Gómez Álvarez dentro de su administración, lo cual resulta más falso que una moneda de 25 pesos. La Maestra no tiene todo el poder dentro de la administración, ni poder político y mucho menos incide en la política nacional, pese al poder electoral que hay en la entidad.

Debido a su supuesta popularidad ha impulsado medidas drásticas y castiga al pueblo con acciones que ni los priistas se habían atrevido a imponer a La Mayoría Silenciosa: mayores cargos por derechos, Hoy no Circula, verificación cara y obligatoria. Todo ello, avalado por encuestas de dudosa certeza y una popularidad que no se traduce en buen gobierno. Tampoco se debe olvidar que el poder heredado fue gracias al expresidente, Andrés Manuel López Obrador.

Quienes piensan que Delfina Gómez tiene los hilos del poder no saben de política o no tienen datos verídicos acerca de lo que pasa en su administración. La Maestra no tiene cuadros para tomar los hilos de su administración, pocas personas pertenecen a su proyecto, peor aún, gobierna con el 80 por ciento del personal que le dejó Alfredo del Mazo, por ser quienes conocen de administración gubernamental, miles entre el personal de carrera buscan su jubilación; hay casos en los que dejaron de laborar y los regresan para que les ayuden, en otros casos para capacitar a personal cercano a Morena, lo cierto es que muchos de ellos obedecen a otros intereses y en algunos casos abusan de la ignorancia de sus jefes para abusar de sus cargos.

Es un secreto a voces que el poder de gobernar lo comparte con el secretario general de Gobierno, Horacio Duarte, quien a través de sus alfiles atiende los asuntos que le convienen y, los que no, los deja pasar; su política tampoco es muy eficiente que digamos, han fallado en los desastres naturales, en el control de pleitos internos, en la seguridad. Otra persona que se entromete en los asuntos según su conveniencia es José Cosmares, de quien aseguran hace negocios a espaldas de Delfina Gómez, solicita dinero para pagar manifestaciones que nunca llegan completos a las organizaciones y no resuelve nada que no le convenga.

La política estatal de La Maestra es un desastre; su hombre de confianza (Cosmares) y su secretario de Gobierno (Duarte) no han dado una. La peor frase que le han espetado a Delfina Gómez fue en Chalco, cuando llegó después de 17 días, sin ningún Vactor para sacar el agua, ninguna despensa y mucho menos cobijas para atender las inundaciones: “El PRI robaba más, pero resolvía”, le dijeron; Texcaltitlán, asesinatos de exdiputados y empresarios. Horacio Duarte y José Cosmares perdieron en la elección de Rectora de la UAEMéx; perdieron la transición en el Poder Judicial, consiguieron el poder por dos años en el Poder Judicial, pero después será del PRI; les ganaron Derechos Humanos. Así las cosas con sus operadores políticos.

Hoy la administración de Morena en la entidad cree que el poder depositado en las urnas les da derecho para imponer costos ostentosos a La Mayoría Silenciosa; aumentó a las tarifas del transporte público, los hologramas, el refrendo y  las licencias subieron de precio. Muchos pueden decir que son ajustes, pero los propietarios de automóviles están enojados o lo que sigue, por los costos de autopistas, el mal estado de las avenidas y carreteras, el costo de la gasolina y los asaltos. ¿De qué lado está Delfina Gómez?

La rumorología define la línea en su gobierno, las filtraciones son constantes, los grupos se atacan unos a otros, la gobernadora no tiene el control político de su partido, los pleitos también alcanzan los municipios, todos se enfrentan y nadie sale a poner orden ni a pedir disciplina. La renuncia constante de secretarios no ha sido atajada por la mandataria estatal; la prensa los pone a todos fuera; al final de cuentas, nadie renuncia; el último caso se dio con el secretario de Movilidad, Daniel Sibaja; todos anunciaron su renuncia y ahí sigue. No se puede esperar más de Delfina Gómez; si no dio la cara a sus gobernados con el aumento al transporte público, menos la va a dar para demostrar que sólo ella puede correr o recibir renuncias de sus secretarios.

En la política nacional, Delfina Gómez no tiene injerencia; nadie la ve como una gobernadora líder en el partido Morena, no tiene opiniones políticas ni sociales acerca de los problemas que aquejan al país, no ha manifestado una sola idea para contener los embates de Estados Unidos y  mucho menos para resolver problemas de La Mayoría Silenciosa. Esa es la realidad de La Maestra; construir una imagen diferente será muy difícil si lo quieren hacer con base en encuestas de popularidad y no de resultados de gobierno.

*Ricardo Moreno se convierte en lo que más critican en Morena*

El presidente municipal de Toluca, Ricardo Moreno, cada día se parece más al PRI, que tanto critican en Morena. Con la unción de su “nepobaby” como líder de Proyecto 21, no deja dudas de que las viejas mañas del Partido Revolucionario Institucional siguen vigentes; habiendo tantos jóvenes preparados, con trabajo en las calles, con ideas frescas, al alcalde se le hizo fácil imponer a Ricardo Moreno Pegueros a la usanza priista.

Cuando el presidente municipal había ganado un respiro gracias a los trabajos de pavimentación con apoyo del gobierno estatal, Ricardo Moreno volvió a las viejas prácticas del acarreo para el evento de su hijo. También abrió otro frente al tratar de desalojar a los artistas del Centro Toluqueño de Escritores, al tiempo de defender el programa Hoy no Circula. Lo cual se suma al arrendamiento de patrullas que tanto criticaron en el pasado y la implementación de parquímetros que le tumbaron los vecinos del centro a Raymundo Martínez Carbajal. Así o más priista, el que se dice 3 veces Moreno.