El malestar al interior de la Policía Municipal de Almoloya de Juárez continúa en aumento, en medio de señalamientos de cerrazón institucional y decisiones internas que, lejos de fortalecer a la corporación, han generado inconformidad entre los elementos operativos.
De acuerdo con testimonios recabados por este medio, desde el pasado 19 de diciembre de 2025 policías municipales expusieron formalmente diversas problemáticas relacionadas con sus condiciones laborales y el funcionamiento interno de la corporación. No obstante, los elementos refieren que la respuesta de la administración encabezada por el presidente municipal, #AdolfoSolísGómez fue percibida como distante y poco receptiva, lo que marcó un deterioro en la relación entre la base policial y el gobierno local.

Aunque se les habría informado que la Tesorería municipal atendería el tema mediante una reunión, dicho encuentro —según los propios policías— nunca se concretó, prolongando la incertidumbre y el descontento al interior de la corporación.
A este escenario se suman recientes movimientos internos que han generado preocupación entre los elementos. Policías consultados señalan que mandos que mantenían cercanía o respaldo hacia la tropa fueron removidos de sus cargos, situación que es interpretada como una medida de control interno más que como una estrategia para fortalecer la seguridad pública.

Particular inquietud ha despertado el actuar del director de Seguridad Pública, #edgarblandohidalgo a quien los elementos atribuyen un estilo de mando rígido y confrontacional. De acuerdo con los testimonios, algunas decisiones internas han sido percibidas como actos de presión, incluyendo advertencias verbales y supervisiones constantes hacia el personal operativo, lo que ha contribuido a un clima laboral tenso.
Asimismo, los inconformes cuestionan la permanencia de personas cercanas a la cúpula municipal en posiciones estratégicas dentro de la corporación, lo que —según refieren— alimenta la percepción de favoritismos y simulación administrativa, prácticas que históricamente han afectado el desempeño institucional.
El descontento se intensificó tras un mensaje atribuido recientemente al presidente municipal, en el que habría señalado que no habrá incremento salarial y que los elementos inconformes pueden optar por renunciar. Para muchos policías, dicha postura fue interpretada como falta de sensibilidad ante el desgaste, los riesgos y la carga operativa que enfrentan diariamente.
Los propios elementos advierten que este conjunto de decisiones podría derivar en desmoralización, fractura interna y debilitamiento operativo, en un municipio que enfrenta importantes retos en materia de seguridad.
Todo ello contrasta con el discurso público del alcalde Adolfo Solís Gómez, quien en distintos mensajes ha asegurado que “la transformación en Almoloya ya nadie la para”, reafirmando su compromiso con la seguridad y el bienestar de los habitantes del municipio, así como la reciente entrega de 30 patrullas a la Dirección de Seguridad Ciudadana, con el objetivo —según expresó— de dignificar a la policía municipal y devolver la tranquilidad a la población.

Sin embargo, policías municipales consideran que, más allá de los anuncios y actos públicos, la realidad interna de la corporación dista del discurso oficial, y señalan que las condiciones laborales, el trato institucional y la falta de diálogo siguen siendo asuntos pendientes.
Finalmente, los elementos reiteran su llamado a que el gobierno municipal asuma su responsabilidad, abra canales reales de comunicación y adopte decisiones que verdaderamente fortalezcan a la corporación, antes de que la crisis interna impacte de manera directa en la seguridad de los ciudadanos de Almoloya de Juárez.
