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A propósito del Año Nuevo

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A propósito del Año Nuevo

 

-Como cada inicio de año una gran cantidad de personas están siempre llenas de ilusiones, sueños y proyectos, pero lamentablemente también, como de costumbre, muchos sólo se quedan en el intento y en las buenas intenciones.

Se debe tener el compromiso de iniciar el 2015 con la firme esperanza de saber, a conciencia, la importancia que tiene el terminar lo que emprendemos; pero no olvidemos que no basta con hacer el propósito, hace falta nuestra voluntad para lograrlo.

 

 

Carlos Díaz Chavarría
Vicepresidente / Costa Rica
CONAPE Internacional

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A propósito del Año Nuevo

 

-Como cada inicio de año una gran cantidad de personas están siempre llenas de ilusiones, sueños y proyectos, pero lamentablemente también, como de costumbre, muchos sólo se quedan en el intento y en las buenas intenciones.

Se debe tener el compromiso de iniciar el 2015 con la firme esperanza de saber, a conciencia, la importancia que tiene el terminar lo que emprendemos; pero no olvidemos que no basta con hacer el propósito, hace falta nuestra voluntad para lograrlo.

 

 

Carlos Díaz Chavarría
Vicepresidente / Costa Rica
CONAPE Internacional

 

 

Ya despedimos un año, pusimos la “última piedra del 2014” para comenzar un nuevo recorrido colmado de nuevas ilusiones, nuevas expectativas y nuevas esperanzas…

Ahora bien, en realidad poner la “primera piedra” de un edificio es relativamente sencillo. Pero poner “la última piedra” no es tan fácil. El poner la “última piedra”, independientemente de si es grande o pequeña, implica un valor que nos enseña la importancia de terminar lo que emprendemos y no dejarlo a medias.

Por eso cuando termina un año se da una doble sensación: el de la alegría de comenzar un nuevo ciclo pero, en cierta forma, también un poco la tristeza de darse cuenta de que, a veces, no se ha terminado todo lo que nos propusimos. No obstante, no se puede permitir que el desánimo o la tristeza nos impidan actuar.

Por eso es importante, al finalizar un año, sentarse a meditar qué queremos lograr y hacia donde esperamos ir. Si no tenemos la constancia y la lucha diaria de construir las acciones grandes con pequeños detalles, nos quedaremos colocando “primeras piedras”, pero no acabaremos nuestras obras.

Poner la “última piedra” es la culminación que nos brinda paz y una conciencia serena pues quienes siempre emprenden, pero nunca terminan, acaban desanimándose y llegando a un conformismo mediocre que no es sano.

Eso sí, para poner las “últimas piedras” debemos conocer nuestras capacidades y nuestros defectos. Además nuestros proyectos siempre deben exigirnos un poco más de lo que podemos hacer, implica poner nuestro esfuerzo y tener una actitud equilibrada para plantearnos metas un poco mayores de lo que sabemos que podemos hacer. Y una vez que lo logremos, volver a empezar haciendo planes, proyectos y fijándonos nuevas metas, cada vez más altas.

Recuérdese que es fácil poner las “primeras piedras”, pero no es tan fácil poner las últimas. Quien pone las “últimas piedras” se convierte en un elemento fundamental en su familia, en el trabajo, en la sociedad, porque se sabe lo difícil que es concluir una tarea. Ciertamente habrá quien sienta desánimo porque no pudo hacer lo que quería en el año que se agotó, pero el secreto de colocar la “última piedra” está en hacer nuestro mejor esfuerzo para lograrlo.

Ojalá que en el año que ya dio sus últimos pálpitos hayamos logrado colocar “muchas piedras”, y si no fue así, se debe tener el compromiso de iniciar el 2015 con la firme esperanza de saber, a conciencia, la importancia que tiene el terminar lo que emprendemos; pero no olvidemos que no basta con hacer el propósito, hace falta nuestra voluntad para lograrlo.

Pues como cada inicio de año una gran cantidad de personas están siempre llenas de ilusiones, sueños y proyectos, pero lamentablemente también, como de costumbre, muchos sólo se quedan en el intento y en las buenas intenciones… ¿Qué podemos hacer entonces, en esta ocasión, para sacar el máximo provecho del nuevo año?

Aunque estemos pasando por una época difícil en el ámbito social, debemos realizar nuestro mejor esfuerzo por aprovechar todo lo bueno que la vida nos da y potenciar las oportunidades que tenemos para vivir, desarrollarnos, proponer y hacer. Es decir, hay que luchar por conseguir nuestros propósitos, ya sea profesionales, familiares o sociales, y esforzarnos porque no queden solo en nuestra agenda como metas que “ojalá algún día se realicen”. Por supuesto que ahí anotados y guardados nunca se cumplirán por sí solos.

2015

Ahora bien, a lo mejor no podamos cumplir todas nuestras metas por determinadas circunstancias que pueden existir en el camino, pero por lo menos deberíamos tener la conciencia tranquila al haber hecho nuestro mejor esfuerzo. Lo importante es evaluar qué fue lo que interrumpió el proceso del cumplimiento de nuestros propósitos para que al siguiente año podamos vencer esos obstáculos que nos impidieron concretar nuestros sueños.

Por eso hay que pensar en lo que queremos obtener del año nuevo y qué estamos dispuestos a hacer para lograrlo. Desde ya debemos tener claro que el esfuerzo será condición indispensable, pues una voluntad determinante y necesaria es vital para la obtención de cualquier logro, sobre todo aquellos que tiene que ver con el crecimiento interior.

Por qué no aventurarnos a decir: “Desde hoy, desde este primer día, todo será distinto” En mi hogar, voy a desterrar ese egoísmo que tantos males provoca, voy a estrenar un nuevo amor con mi familia, seré mejor padre o madre. Seré también distinto en mi trabajo, no porque vaya a cambiarlo, sino por el firme compromiso de ser mejor en él. Incluso desempolvar nuestra solidaridad para poner un poco más de empatía y generosidad en nuestra jornada diaria. Aspiremos a otro estilo de vida, a otra forma de ser, ¿por qué no intentarlo?

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Que el nuevo ciclo nos depare lo que nuestra esencia requiera para que obtengamos la mejor calidad de vida debida posible en esta nueva etapa que estamos iniciando. Yo, por lo menos, me uno a los grandes insatisfechos, a los que reniegan de la mediocridad, a los que aún conscientes de sus debilidades confían y luchan por una vida mejor, por un dos mil quince colmado de paz, amor, salud, armonía, unión, felicidad y prosperidad para todos. ¿Y usted?

                           

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