Desafío MIÉRCOLES 14 DE OCTUBRE DE 2026*México: la Hora NegraPor Rafael Loret de Mola- – – – – – – – – – – –

Desafío MIÉRCOLES 14 DE OCTUBRE DE 2026*México: la Hora NegraPor Rafael Loret de Mola- – – – – – – – – – – –

Las cursilerías serán más habituales desde ahora. La presidente Claudia Sheinbaum Pardo llegó a Palacio Nacional, hace ya más de dos años, pero no se ha atrevido a exorcizar las áreas privadas ni los recintos públicos. Y, acaso, eso revela su personalidad cernida a la figura de su predecesor que todavía se resiste a irse a “La Chingada” aun cuando así lo cantaron… hasta su mujer, Beatriz Gutiérrez Müller, quien se dice su fan pero ya no quiere vivir con él. Es obvio porqué.
La señora Sheinbaum, presidenta de México por voluntad de un algoritmo que alteró los escrutinios durante la jornada electoral del pasado 2 de junio de 2024 y no precisamente por los casi 36 millones registrados alevosamente, exalta a su antecesor pero no puntualiza el estado de desastre como recibió la administración federal con una deuda pública de 13 billones 375 millones de pesos -impagable desde cualquier punto de vista y acrecentada en 4 billones en el período del tabasqueño López Obrador-, que ha crecido hasta llegar a la cima de 21.7 billones en tan solo los últimos ocho años, con un crecimiento estimado del uno por ciento para 2026 -peor al de las naciones paupérrimas-, una inflación del cinco por cierto, esto es arriba del salario mínimo, una estadística mentirosa además por la pérdida sustantiva del poder adquisitivo, y con el 7.1 por ciento de mexicanos en pobreza extrema -de entre ellos los votantes más manipulados por el obradorato que creen el cuento de que han disminuido los paupérrimos con trece millones de ellos menos-.
Un desastre en toda forma que se enrarece y aumenta con la cifra brutal de 200 mil asesinatos por obra del crimen organizado en el periodo anterior y con referente en cada una de las entidades del país. Ya van treinta mil más en este 2026, por cierto. Los abrazos y las canciones no alcanzaron para, siquiera, amortizar y ocultar el daño: el 80% del territorio nacional está bajo el dominio de los cárteles y de sus compinches dentro de un ejército infiltrado hasta las cachas. ¡Y alegan que la violencia disminuyó contra las estadísticas evidentes y, lo más importante, el testigo de los mexicanos que no aceptan ponerse la venda sobre los ojos!
No se equivoque, presidente Sheinbaum. Antes de que pase a formar parte de los mandantes sin sensibilidad ni capacidad para entender al mosaico plural que es México, recapacite si ello es aún posible. Ejerza el derecho sin reformas que anule los contrapesos; y olvide la compra y traición de legisladores para garantizar la pluralidad eficiente y no la sumisa mayoría calificada que anula la fuerza de la representación popular y la convierte solo en el pozo profundo de la intolerancia y la ceguera monumentales. Pero, claro, tal es utópico porque ha ejercido exactamente lo contrario, librándose de réplicas y límites para gobernar a sus anchas.
¿Quiere usted, Claudia, a su país adoptivo o únicamente a su progenitor político que ya demanda honores, estatuas y avenidas, para exaltar su falsa inmortalidad? Bueno, su retrato en Palacio Nacional queda como huella de la ignominia de sentirse superior, por encima de todos sus antecesores desde el espurio imperio del traidor Iturbide, pasando por Santa Anna, Maximiliano de Habsburgo, Porfirio Díaz y Victoriano Huerta -con ellos debería haberse retratado como uno de los antihéroes-, hasta su sucesora quien, por cierto, es copia fiel de la imagen utópica de la justicia, con los ojos vendados pero sin la balanza equilibradora. Lo demás son cuentos.
¿Podrá la señora Sheinbaum enfrentar con tiento y decoro los nuevos desafíos y las herencias perversas de su admirado amigo AMLO? Es la cuestión toral en este encierro de Palacio Nacional, donde pasó las tardes y noches el sujeto que traicionó sus ideales bajo una montaña de discursos demagogos, persecuciones políticas y truculencias escondidas. Ya sé que, a estas alturas, pedirle justicia contra los tantos delitos de Andrés parece una ingenuidad pero es su deber, señora presidenta. Usted está ante el espejo de la historia y no debe ser tapadera de nadie como si sus muchas faldas pudieran cubrir el desastre heredado. ¿Lo hará o se perderá en la ignominia? Debe decidirse ya porque estamos atentos todos de su proceder en estas horas cuando el agotamiento y el rencor crecen aunque le llenen los oídos de adulaciones llenas de inocuidad. Por desgracia, la definición llegó, atrapada en los entresijos del sistema lópezobradorista al que tato teme.
Desperdició su momento, señora, con total desvergüenza; y no puede ya ni siquiera compartirlo. Los constructores de la malhadada 4T quisieron que usted llegara a la Presidencia con el mayor poder que haya atesorado un mandatario. Ninguno se atrevió a tanto y, por ello, su responsabilidad es tremenda. Imagínese: reconstruir el tejido social, derribar los muros de la radicalización, enfrentar a los capos poderosos que quieren domeñarla, reencaminar las finanzas para darle credibilidad a quienes quieran invertir en México y, sobre todo, evitar que por la vía del crimen-terrorista perdamos lo poco que nos resta de soberanía popular en manos de quienes pretenden no solo perseguir a los peores sino, al mismo tiempo, apropiarse de cuanto nos queda de riqueza: el petróleo, en decadencia, el litio en alza, y las minas casi exterminadas bajo el signo inmundo de la explotación humana, el racismo y la esclavitud. Nada ha hecho porque se niega a gobernar sin tutelajes.
¿Prefiere mentir haciendo más ricos a los grandes consorcios Con Carlos Slim, Germán Larrea, los Baillères y los Hank, y los grandes manipuladores de conciencias instalados en las televisiones públicas y privadas? ¿O, de verdad, se dará a la tarea de aplicar la doctrina del socialista José Mujica: un estatus similar para los capitalistas dispuestos a crear mano de obra y cuantos necesitan mejorar sus condiciones de vida viendo hacia el futuro y no a costa del ocio y los bonos que aterrizan sobres las múltiples pistas del vicio? Ya está echada la infeliz suerte de los mexicanos.
Esta es la disyuntiva, presidente Sheinbaum, y usted lo sabe. Es mucho pedir a estas alturas pero ojalá ya no escuche a los jilgueros que la enredan hasta crearles nichos como el que usted pretende para su antecesor, el peor presidente de nuestra historia moderna. No querrá usted que su retrato, al final del sexenio que ya es maduro, tenga como fondo al Zócalo ensangrentado, un elemento que ignoró el contratista de la pintura de AMLO.
Sin legitimidad, pero con los hechos consumados, deseo, señora presidente, que nos salvemos de la infección socializante que tantos pecados nos ha dejado.
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E-Mail: loretdemola.rafael@yahoo.com
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