MILLONES PARA LA FIESTA; EL PUEBLO SIGUE EN EL ABANDONO

MILLONES PARA LA FIESTA; EL PUEBLO SIGUE EN EL ABANDONO

* Mientras Almoloya enfrenta calles destrozadas y servicios deficientes, el gobierno municipal apuesta por el espectáculo.

Por Raúl González Nova

Almoloya de Juárez, Estado de México. Mientras miles de familias transitan diariamente por carreteras llenas de baches, viven entre calles oscuras por la falta de alumbrado público y observan obras públicas deficientes o inconclusas, el gobierno encabezado por #AdolfoSolísGómez ha decidido destinar una importante cantidad de recursos a la celebración de los llamados “200 años de grandeza de Almoloya de Juárez”.

Una enorme carpa instalada en la plaza principal, cuya renta podría representar cientos de miles de pesos, es hoy el símbolo de las prioridades de una administración que parece privilegiar la imagen y el espectáculo por encima de las necesidades más urgentes de la población.

Pero la carpa es apenas una parte del gasto. A ella se suma la presentación de María José, El Komander y Banda El Mexicano, tres artistas de reconocida trayectoria cuya calidad y profesionalismo no están en discusión. Ellos realizan su trabajo y tienen derecho a cobrar lo que el mercado establece.

La crítica no es hacia los artistas, sino hacia las prioridades del gobierno municipal. Mientras el Ayuntamiento organiza espectáculos de gran costo, miles de ciudadanos siguen enfrentando problemas que afectan su vida diaria: vialidades llenas de baches, falta de alumbrado público, obras de mala calidad y trabajadores municipales inconformes por el pago de su prima vacacional, al considerar que no recibieron lo que legalmente les correspondía.

De acuerdo con estimaciones basadas en costos habituales de este tipo de espectáculos en México, la contratación de María José, El Komander y Banda El Mexicano podría representar entre 4.7 y 8.5 millones de pesos únicamente en honorarios artísticos. Si se suman escenario, audio, iluminación, pantallas, la renta de la carpa, logística, seguridad, transporte y demás infraestructura, el costo total del evento podría alcanzar entre 7 y 12 millones de pesos. Corresponderá al Ayuntamiento transparentar los contratos y el monto real ejercido para que la ciudadanía conozca en qué se está utilizando el dinero público.

La pregunta que muchos ciudadanos se hacen es inevitable: ¿de qué sirve una gran fiesta cuando la población vive con miedo, circula entre baches y carece de servicios públicos eficientes?

Celebrar los 200 años de Almoloya de Juárez es legítimo. Lo que resulta cuestionable es que, en un municipio con tantas carencias, la prioridad parezca ser el espectáculo antes que la solución de los problemas que afectan todos los días a la población.

La verdadera grandeza de un municipio no se mide por el tamaño del escenario, la carpa o el artista invitado. Se mide por la seguridad de sus calles, la calidad de sus obras, el respeto a los derechos de sus trabajadores y el bienestar de su gente. Cuando un pueblo se está cayendo a pedazos, ningún concierto, por exitoso que sea, puede ocultar esa realidad.