DESIGUALDADES DE GÉNERO LIMITAN EL

DESIGUALDADES DE GÉNERO LIMITAN EL

ACCESO AL DERECHO HUMANO A LA SALUD

Los estereotipos y roles de género siguen condicionando la atención médica, en especial para personas en situación de vulnerabilidad.

Toluca, Estado de México, 7 de abril de 2026.- Las desigualdades de género siguen siendo una barrera para el ejercicio del derecho humano a la salud, al limitar las oportunidades, los recursos y la capacidad de decisión de las personas sobre su propio bienestar. Esta situación, agravada por estereotipos y prejuicios, afecta de manera particular a quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad, al dificultar su acceso a los servicios médicos y a una atención de calidad, señaló el especialista en Derechos Humanos, Cristian Alfredo Aguilar Peralta, durante su participación en el programa de radio Nuestros Derechos, producido por la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México (CODHEM).

Durante la emisión, explicó que los roles y normas sociales de género pueden restringir la autonomía de las personas para decidir cuándo acudir a recibir atención médica. En determinados contextos, incluso, esta decisión puede depender de la aprobación de la pareja o del entorno familiar, lo que retrasa diagnósticos, posterga tratamientos y eleva el riesgo de complicaciones en la salud.

Aguilar Peralta indicó que los estereotipos de género también influyen en la manera en que las personas solicitan atención y en cómo el personal de salud interpreta sus síntomas y toma decisiones clínicas. En el caso de las mujeres, algunos padecimientos pueden ser minimizados o atribuidos de forma errónea a factores emocionales o psicológicos, lo que impide que sean atendidos con la seriedad y oportunidad necesarias.

Añadió que, con frecuencia, las mujeres asumen la mayor parte del trabajo de cuidado no remunerado dentro del hogar, como la atención de hijas e hijos, personas adultas mayores, enfermas o con discapacidad, además de las labores domésticas. Esta carga reduce el tiempo y la energía disponibles para acudir a consultas, realizarse chequeos preventivos o dar seguimiento adecuado a tratamientos médicos, mientras que el estrés, el desgaste físico y emocional, así como la falta de reconocimiento social y económico de estas tareas, profundizan las desigualdades.

Advirtió también que persisten obstáculos para el ejercicio de la libre determinación de las mujeres en decisiones relacionadas con su salud sexual y reproductiva, como el uso de métodos anticonceptivos o la posibilidad de decidir cuántas hijas o hijos desean tener.

Respecto de los hombres, señaló que diversos estereotipos vinculan la masculinidad con la fortaleza, la resistencia al dolor y la autosuficiencia, lo que puede llevarlos a evitar o postergar la búsqueda de atención médica, con consecuencias negativas para su salud.

Ante ello, subrayó que proteger el derecho humano a la salud exige que los sistemas sanitarios ofrezcan una atención basada en evidencia científica, libre de prejuicios de género y orientada a garantizar un trato equitativo, digno y adecuado para todas las personas.

Finalmente, sostuvo que avanzar hacia sistemas de salud más justos e inclusivos requiere impulsar políticas públicas que aseguren el acceso equitativo a servicios de calidad, fortalecer la educación en igualdad de género y consolidar la capacitación del personal de salud con perspectiva de género, diversidad y derechos humanos, a fin de que todas las personas puedan tomar decisiones informadas y autónomas sobre su salud.