CONAPE Internacional: cuando la crítica aparece, pero pocos se atreven a organizar

CONAPE Internacional: cuando la crítica aparece, pero pocos se atreven a organizar

Segunda de tres partes

Organizar una cumbre internacional de periodismo no significa únicamente colocar un escenario, encender un micrófono o publicar fotografías en redes sociales. Detrás de cada edición existe un trabajo silencioso que pocas veces se reconoce y que, en muchas ocasiones, solo se entiende cuando alguien decide asumir la responsabilidad de hacerlo.

A lo largo de los años, la Cumbre de CONAPE Internacional ha crecido en participación, presencia internacional y diversidad de voces. Sin embargo, también ha enfrentado algo que es común en cualquier organización: la crítica de quienes observan desde la distancia.

Porque siempre habrá quien opine, quien cuestione o quien piense que organizar un evento de esta magnitud es algo sencillo.

Pero la realidad es otra.

Una cumbre internacional implica meses —e incluso años— de gestión, tocar puertas, coordinar agendas, conseguir sedes, organizar ponencias, atender invitados internacionales, resolver problemas logísticos y enfrentar imprevistos que aparecen cuando se trabaja con recursos limitados.

Y aquí hay un punto que no debe olvidarse: CONAPE Internacional no depende de recursos gubernamentales para realizar sus cumbres. Cada edición se levanta con gestión propia, voluntad, relaciones institucionales y el respaldo solidario del gremio.

Por ello, cuando un vicepresidente decide levantar la mano y decir que quiere llevar la cumbre a su país, no está haciendo una declaración ligera. Está asumiendo un reto que exige tiempo, esfuerzo, organización y un verdadero compromiso con el periodismo.

Es precisamente por eso que su servidor, Raúl González Nova, agradece profundamente el valor y la determinación de quienes han levantado la mano para decir con convicción:

“Yo me la rifo, yo hago la cumbre en mi país.”

Porque de ese tipo de personas son las que se necesitan dentro de CONAPE: personas entronas, comprometidas y dispuestas a trabajar por el gremio.

Claro que no todo ha sido satisfacción. Como en cualquier organización, también hemos tenido bajas en el camino. Sin embargo, los logros han sido muchos más que las pérdidas, y eso es lo que ha permitido que este proyecto continúe creciendo.

Aunque muchos no lo crean, detrás de todo este trabajo también existe un apoyo fundamental: la familia.

En mi caso, el respaldo de mi familia ha sido clave para no desmoronarme en los momentos más complicados. Gracias a Dios, todos están formados en el área de la comunicación: mis dos hijos cuentan con maestrías en comunicación, y mi esposa, como comunicóloga, ha sido también un pilar fundamental.

Su ayuda y apoyo han sido determinantes para mantenerme firme, no solo en lo profesional, sino también en lo emocional, en lo mental y, muchas veces, incluso en lo económico.

Porque detrás de cada proyecto grande, siempre hay un esfuerzo colectivo que no siempre se ve.

Y en el caso de CONAPE, ese esfuerzo ha sido precisamente lo que ha permitido que la organización siga avanzando.

Continuará…