Qué tranquilidad saber que nadie se quedó sin despensa. Ya llegaron todas, ya están resguardadas en casita y listas para cumplir su noble función social… justo a tiempo. Porque la pobreza no espera, pero el calendario político tampoco.
Y entonces se entiende todo. Los vehículos oficiales del Ayuntamiento se Almoloya de Juárez, no están sin placas por descuido, sino por eficiencia operativa. Cuando la ayuda social se vuelve herramienta política, lo mejor es que no tenga nombre, ni rastro, ni responsable visible.

Así, la asistencia pública se reparte como favor personal, el recurso público se disfraza de buena voluntad y la necesidad ciudadana se convierte en moneda de cambio. No es clientelismo —claro que no—, es “sensibilidad social” con timing electoral.
En #AlmoloyadeJuárez no se compra el voto… se acompaña con despensa. Y el aparato institucional, lejos de garantizar equidad, parece trabajar para que todo fluya sin placas, sin reglas y sin memoria, así caminan la administración de #AdolfoSolísGómez.

