COLUMNAS

PRI indiferente a las encuestas

Encuestas van, encuestas vienen, pero en el PRI Estado de México parecen indiferentes a los sondeos de opinión que se hacen para ver a los personajes mejor posicionados. Dos razones hay para ello, en primer lugar, ellos tienen encuestas más veraces de las que se han hecho públicas y, en segundo lugar, su método para elegir candidato no se basa en las aspiraciones o líneas políticas de otros partidos.

Por más que Enrique Vargas del Villar gaste recursos en hacer sentir que él es el único que puede competir con Morena y ganar la gubernatura, la indiferencia priista a los sondeos es fría y de desdén. Los líderes del tricolor no se dejan presionar, tienen sus tiempos y crearán la mejor estrategia para tratar de ganar el Estado de México en el 2023.

La estrategia priista va más allá de su partido, pasa por fortalecer candidatos de otros institutos políticos, tal y como lo hizo en el 2017 con Juan Zepeda; la declinación, aunque de último momento, de Oscar González del PT; y con la candidata independiente Teresa Castell; ahora lo hace con el partido Verde, con Movimiento Ciudadano y posiblemente con el PRD, de acuerdo a su conveniencia.

El PRI, como nunca, está obligado a buscar su mejor candidato, no importa si es hombre o mujer, de hecho, ellos eligen el género que convenga en la elección, por el potencial electoral, económico y político de la entidad mexiquense. Aunque en estos momentos no hay humo blanco, la maquinaria priista se encuentra trabajando de cara al 2023, los programas sociales hacen su parte, los candidatos hacen lo suyo, en sus respectivos ámbitos, pisan con pies de plomo, no hay una lucha fraterna y con reglas, lo cual los obliga a realizar acciones que los pongan en la carrera por la candidatura, pero sin decirlo abiertamente.

Los tricolores no han dado señales claras de tener candidato seguro, todos los aspirantes tienen posibilidades, ya sea por sus relaciones políticas o por su capacidad, pasarán largos meses antes de que La Mayoría Silenciosa tenga claro por quién se decide el PRI.

El PRI va a plantear escenarios complejos, por lo tanto Morena no tiene seguro el triunfo, minimizar al PRI sería un error de parte de los líderes de Morena, la militancia y sus simpatizantes tienen que hacer su parte. Pero lo más difícil, su líder moral, Andrés Manuel López Obrador, tiene en sus manos la elección del candidato, si no toma la mejor decisión, se entiende que quiere respetar la plaza al PRI.

La lucha es de dos partidos, Vargas del Villar puede competir si quiere, pero nadie lo ve como un candidato fuerte, las encuestas ventiladas hasta ahora nadie las toma en serio, sienten que son pagadas para generar una percepción errónea. La verdad se verá en las urnas en el 2023.

La Mayoría Silenciosa tiene que esperar para ver quién es el mejor candidato, sus antecedentes, su carrera política; llegó la hora de tomar mejores decisiones, no solo con simpatía, sino más allá de lo normal, con  información y análisis para elegir a la mejor persona.

El show mediático de la fiscalización

El Informe de resultados de las cuentas públicas estatal y municipales 2020, presentado por el Órgano Superior de Fiscalización del Estado de México (OSFEM), será parte del show mediático electoral de los próximos meses, mientras el partido Morena destaca las anomalías por 20 mil millones de pesos que las secretarías del estado han tenido como observaciones en la aplicación de los programas, los priistas harán lo propio con los municipios, no solo por las observaciones realizadas, también por la omisión al no auditar municipios que dejaron desastres económicos como Toluca, Naucalpan, Tlalnepantla o Izcalli, entre otros.

Lo cierto es que La Mayoría Silenciosa espera más de esos señalamientos entre partidos políticos, la gente quiere castigo para quien hace mal uso de los recursos públicos, no solo palabras y acusaciones que se quedan en el aire y se repiten cada tres años, sin que nadie pague por sus malos manejos.

Ayuntamientos madrugan para presumir evaluaciones

Apenas llevan 31 días en el gobierno y muchos Ayuntamientos ya presumen cifras alegres y encuestas que los ubican como los mejores en el ejercicio, que apenas lleva el cinco por ciento de avance. Los alcaldes apresurados por ganar el arranque presumen que son los mejor evaluados, que han bajado los índices delictivos, la regularización de los servicios públicos, pero nadie ha dado solución total a las demandas de La Mayoría Silenciosa.

Luego de la queja de no recibir dinero en las arcas municipales, lo cual es una torpeza, porque en la administración pública los presupuestos son para ejercerse, porque si no se convierten en subejercicio. Han presumido logros que todavía no se pueden evaluar como resultado final, bien harían en generar estadísticas para poder evaluar si de verdad ha bajado la inseguridad y publicarlas cada mes para someterlas al escrutinio público. Mientras esperemos mínimo un año para hablar de resultados.

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